Liverpool cierra el año con una victoria más, la cuarta consecutiva. Una vez más, los Reds disputaron un partido con mucho control, aunque cerrado y tenso en los minutos finales. Da la sensación de que la sombra de aquellos encuentros de octubre y noviembre aún ronda en la mente del equipo.
Lo positivo es que ese tipo de desenlaces no se ha repetido en los últimos siete partidos y el equipo empieza a recuperar la confianza perdida durante esas semanas. Gran parte de la ansiedad en torno al rendimiento ha llevado a interpretar esa tensión como una señal de falta de calidad, cuando en realidad refleja a un grupo que aún está aprendiendo a cerrar los partidos, tanto en lo psicológico como en lo táctico.
Liverpool dominó el primer tiempo ante Wolves, cerrándolo con mayor xG, más remates y una presencia claramente superior en el área rival. Los dos goles no fueron producto de la fortuna, sino de la paciencia y el orden táctico: primero, la conexión neerlandesa entre Jeremie Frimpong y Ryan Gravenberch; luego, el pase preciso de Ekitiké —quien ha marcado o asistido en tres de los últimos cuatro goles de Liverpool en contragolpes rápidos, según Opta— dejando el balón por el centro para Wirtz y generando la ocasión de mayor valor de xG del partido.
Liverpool ha marcado dos goles en el primer tiempo solo dos veces en la Premier League esta temporada, y Ryan Gravenberch abrió el marcador en ambas ocasiones. (Contra Everton y ahora contra Wolves).
Si bien habría sido ideal salir de manera dominante en el segundo tiempo, el equipo se vio bastante cómodo limitando las oportunidades creadas por el equipo visitante después de su primer gol, un gol que llega de un balón parado, una vez mas. Ningún equipo en las cinco grandes ligas de Europa ha recibido más goles de jugada a balón parado que los Reds esta temporada. Liverpool está empatado con el Bournemouth en 12.
Si se puede rescatar algo positivo de esa estadística, es que Liverpool ha concedido solo dos goles en jugada abierta en los últimos siete partidos, y uno de ellos llegó tras un desafortunado desvío ante Sunderland. Si se logra corregir el enorme problema en las jugadas a balón parado, (por favor, Aaron Briggs), especialmente en los rebotes, entonces se podrá empezar a soñar con porterías a cero.
Liverpool y Wolves rindieron tributo a Diogo Jota, quien jugara para ambos equipos. Los invitados especiales fue la familia del fallecido delantero portugués, y dos de sus hijos estuvieron presentes en el campo, en un momento muy emotivo. Ibou Konaté compartió las siguientes palabras en su cuenta de instagram al terminar el encuentro:
Ayer fue mucho más que un simple partido. Si hay un juego que nunca me hubiera querido perderme esta temporada, fue este.
Diogo, sabemos que nunca podremos volver a pisar una cancha de fútbol contigo, hermano. Pero ayer, se sintió como si lo hubiéramos hecho. Una parte de ti estaba con nosotros, caminando a nuestro lado antes del partido.
Qué alegría… y al mismo tiempo, qué dolor.
Ver a tu familia sonriendo, ver a tus hijos salir a la cancha, me llenó el corazón de calidez. Lo di todo, y estoy orgulloso de que hayamos ganado nuestro cuarto partido consecutivo.
Me alegra que los últimos partidos hayan sido mejores, e Inshallah seguiremos adelante en 2026… y recuerden, disfruten cada momento de esta vida. ❤️
Por siempre 20. ❤️
Con esto concluye el año de Liverpool. Se espera un enero bastante cargado, con nueve partidos en apenas cuatro semanas. De cara a la nueva ventana de transferencias surgen las grandes preguntas: ¿qué pasará con el futuro de Mo Salah? ¿habrá algún refuerzo para Liverpool? Todo eso está aún por verse.