Liverpool y Newcastle siempre nos regalan partidos emocionantes, y este no fue la excepción. Aunque, como ya es costumbre, los Magpies volvieron a irse de Anfield con las manos vacías.
El inicio fue todo de Newcastle, eso hasta que lograron anotar. Dominaron el territorio, acumularon córners, y Harvey Barnes estrelló un tiro libre en el poste. Van Dijk tuvo que aparecer en varias ocasiones para salvar a los suyos, mientras que Liverpool generaba muy poco, en parte gracias a Simon Hooper quien le daba todas las faltas al equipo visitante, Anfield se enfureció al darse cuenta y comenzó a hacerse notar y Liverpool comenzó a crecer.
Anthony Gordon adelantó a los visitantes con un disparo rasante que superó a Alisson, su primer gol de jugada en la Premier desde enero de 2025. Newcastle y por un momento parecía que su racha de 29 partidos sin ganar en Anfield podría terminar.
Pero esos sueños duraron menos de cinco minutos.
Hugo Ekitiké igualó el marcador y apenas dos minutos después ya había puesto a Liverpool arriba. El francés, a quien curiosamente Newcastle quiso fichar en verano, continúa con una racha impresionante y su conexión con Wirtz ya acumula seis goles combinados, más que cualquier otra dupla del campeonato.
El partido también estuvo marcado por el arbitraje errático de Simon Hooper, un nombre que los aficionados de Liverpool conocen demasiado bien tras el escándalo del gol anulado a Luis Díaz contra Tottenham. Su criterio fue inconsistente durante todo el encuentro: dejaba pasar faltas claras en un momento y castigaba otras inexistentes al siguiente. El punto de quiebre llegó cuando Konaté realizó una barrida limpia, impecable, y Hooper pitó falta. Anfield estalló. La afición, que había estado contenida, despertó con un rugido de indignación que no paró el resto del partido.
Salah no marcó, pero aun así rompió dos récords: se convirtió en el primer jugador en la historia de la Premier con 10 goles y 10 asistencias contra un mismo rival, y superó a Rooney y Henry como el jugador con más participaciones de gol en un estadio específico (152 en Anfield).
Y si el arbitraje encendió la rabia de Anfield, el gol de Konaté la transformó en algo mucho más profundo. El central francés, apenas días después de perder a su padre, selló el 4-1 y corrió hacia el Kop junto a todo el equipo, incluso Alisson quien corrió desde su portería para darle un abrazo. Alisson conoce esta extraña emoción de anotar un gol a días de perder a su padre, le pasó en el 2021 ante el West Bromwich.
Con este triunfo, Liverpool queda a solo un punto del Chelsea y dos de Man United, la pelea por el top 4 será dura, pero Liverpool comienza a tener momentos brillantes que desatan la esperanza de cada seguidor. La temporada no ha sido memorable, pero partidos como este demuestran que todavía hay mucho por qué pelear.