El pasado domingo 25 de enero, Liverpool Women puso fin a una racha de 282 días sin ganar en la WSL, una sequía que parecía secundaria frente a otros problemas que el club ha tenido que afrontar a lo largo de esta temporada, una campaña además marcada por la transición, el desgaste y el dolor.
Para el espectador, el escenario parecía caótico y desesperado; dentro del club, según el entrenador Gareth Taylor, el grupo se mantuvo más unido y resiliente de lo que los resultados sugerían.
Esta primera victoria de Liverpool en la WSL llegó ante el Tottenham, con un gol al minuto 90+4 de Mia Enderby, que los asistentes celebraban incluso segundos antes de que la pelota cruzara la línea. Más que una anotación de último minuto, el gol fue alivio, validación y una recompensa mínima tras meses de decepción.
El encuentro culminó con un 2-0; el segundo tanto llegó al 90+5, después de que la propia Enderby recuperara el balón en territorio rival, quedando libre para disputar un 1v1 frente a la guardameta de las Spurs.
Las posiciones en la tabla de los equipos que buscan mantenerse en la WSL:
Antes del triunfo ante Spurs, Liverpool acumulaba:
12 partidos sin ganar en la WSL (la quinta peor racha en la historia de la liga)
El tercer peor arranque para un nuevo entrenador
Ocho derrotas de las cuales, cinco fueron por un solo gol, tres de ellas con goles recibidos después del minuto 86
Pese a ser último en la tabla, un vistazo más profundo a los números de esta campaña muestran a un equipo más competitivo de lo que indica el total de puntos acumulados:
Buen rendimiento defensivo (el que menos goles ha recibido entre los equipos de la parte inferior de la tabla).
Actuaciones alentadoras, como aquél empate ante Chelsea en noviembre, donde las Reds limitaron al campeón a un solo remate al arco, generando un xG ligeramente superior de 1,13 contra el 1,11 de Chelsea.
El gran problema de Liverpool parece estar al frente pues es el segundo peor ataque de la liga, con apenas 10 goles por encima tan solo de Leicester City (8) quienes con 9 puntos se aferran a la novena posición.
El comienzo de los problemas estructurales
La llegada de Gareth Taylor a Liverpool se vio retrasada por una cláusula de no competencia que existía con su anterior equipo, el Manchester City. No fue hasta finales de agosto cuando pudo formalizar su incorporación al conjunto de Merseyside. Por su parte, el nuevo reclutador del equipo, Rob Clarkson, asumió su cargo en Liverpool apenas 24 horas antes del cierre del mercado de transferencias, lo que provocó algunas compras de pánico en un momento en el que las mejores opciones del mercado ya habían partido hacia otros destinos.
También era claro que abandonar el enfoque impuesto por la anterior jerarquía estratégica causaría ciertos problemas. Andy O’Boyle, director de Liverpool Women, era consciente de ello cuando apostó por Taylor para implementar un estilo de fútbol basado en la posesión, la presión y el control.
El club entendió desde el inicio que la plantilla estaba diseñada para otro tipo de fútbol (líneas bajas y cinco defensoras). Este cambio requeriría tiempo, entrenamiento y refuerzos específicos, pero sobre todo, mucha paciencia.
Otra cosa que también era clara es que el nuevo formato del descenso ofrecía cierto margen para iniciar este proceso. Esta será la última temporada de la WSL con 12 equipos. La campaña 2026/27 contará con 14, lo que significa que, en esta ocasión, terminar en el último lugar de la tabla no implica una relegación automática, aunque sí la disputa de un partido de playoff contra el tercer lugar de la WSL2, la liga inferior.
La transformación
Si vas a transformar el estilo de juego de tu equipo, más vale que cuentes con las piezas adecuadas para que esta transición sea lo más natural posible. Y aquí es precisamente donde comienzan los problemas para Liverpool, quienes comenzaron esta transformación sin las piezas adecuadas.
Se intentó jugar a algo nuevo sin contar con la calidad técnica ni la profundidad necesarias, obligando a las jugadoras a aprender patrones complejos mientras competían por sobrevivir y atravesaban pérdidas irreparables, tanto dentro del campo como fuera de él.
En el verano de 2025, Liverpool perdió a dos jugadoras clave: Olivia Smith, quien fue vendida por una cifra récord, y Taylor Hinds, capitana del equipo. Ambas se marcharon al Arsenal.
Fuera del campo, la tragedia y el duelo golpearon una vez más a todo el club, y analizar esta temporada sin mencionar las pérdidas que sufrió sería omisivo. Liverpool Women enfrentó la muerte de Matt Beard, exentrenador y campeón de la WSL, quien además mantenía una relación muy cercana con la gran mayoría del equipo, así como la de Jonathan Humble, utilero del club, fallecido en octubre.
Estas tragedias se produjeron poco después del fallecimiento de Diogo Jota y su hermano, un golpe devastador para el club en su conjunto. Al igual que el equipo masculino, el femenino tuvo que competir mientras procesaba el duelo y sin haber contado con una pretemporada de calidad.
Así como el Liverpool de Slot ha mostrado altibajos, desconexión y dificultades para sostener su nivel tras esa pérdida y los numerosos cambios en su personal, el equipo femenino también cargó con un peso emocional que no siempre se percibe en la cancha, pero que condiciona rendimientos, decisiones y energía.
Hubo partidos suspendidos, apoyo psicológico y espacios para el duelo. Taylor reconoce que el dolor no lo explica todo, pero sí dejó huella.
Lesiones
A una plantilla ya limitada se sumó una ola de lesiones graves, Sophie Roman Haug y Marie Höbinger sufrieron roturas de ligamento cruzado. Otras bajas prolongadas como: Sam Kerr y Emilia Szymczak. Además de otras lesiones menores a varias defensoras y atacantes titulares, la más reciente Beata Olsson quien es la mayor anotadora de Liverpool con 5 tantos hasta ahora, y quien se ha perdido de los últimos 2 encuentros de liga de las Reds.
Esto obligó a improvisar haciendo uso de jugadoras jóvenes, especialmente Mia Enderby, que pasó de ser un proyecto para el futuro, a una titular habitual con solo 20 años.
El final de la tormenta
Desde noviembre, el club reorganizó su estrategia con reuniones constantes entre cuerpo técnico y directiva y un scouting intensivo en Europa en búsqueda de jugadoras con impacto inmediato. Y la contratación en un rol clave de Niamh Fahey como coordinadora técnica el pasado octubre.
Este mes, Liverpool invirtió más de £1 millón en seis refuerzos, varios de ellos decisivos en el triunfo ante Spurs, un encuentro en el que por primera vez el estilo de juego de Taylor se vio reflejado con cierta coherencia.
Sobre todo, hay que tomar en cuenta el xG (goles esperados a favor) y xGA (goles esperados en contra), pues ante Tottenham, Liverpool tuvo el xG más alto de la temporada con 2,03.
Con nueve fechas por jugar, el calendario es durísimo, los próximos cinco partidos son:
Manchester United (de visitante el 1 de febrero)
Aston Villa (en casa el 8 de febrero)
Chelsea (de visitante el 15 de febrero)
Everton (en casa el 22 de febrero en la FA Cup)
Leicester City (en casa el 15 de marzo)
El resto de la temporada estaré incluyendo más al Liverpool Women en este espacio, la próxima entrega será un breve análisis de las compras que el equipo realizó en estos días y por ahí se dice que falta una más.
Por ahora, esperemos que el equipo obtenga un buen resulto mañana ante Man U, un equipo fuerte que se encuentra en cuarto lugar de la tabla con 25 puntos.