Difícil analizar un partido cuando ya han pasado tres días y no está tan fresco en la memoria, un partido en el que Liverpool jamás necesitó meterle segunda velocidad.
El árbitro tuvo un buen partido, un nombre desconocido que ojalá tenga oportunidad de oficiar en la Premier League. En mi opinión, ofició de manera justa sin darle preferencia al equipo de casa ni al underdog, como muchos otros lo hacen.
Liverpool abrió el marcador con un golazo de Szoboszlai, seguido por otro gran disparo de Frimpong. Los visitantes aminoraron la diferencia a 2-1 en parte gracias a un error de Szobo y al trabajo de Adam Phillips, ex jugador de la academia de Liverpool.
A pesar de que Frimpong no recibió asistencias oficiales frente a Tottenham y Fulham debido a desvíos en la jugada, su impacto ofensivo ha sido evidente. En términos prácticos, suma lo que equivale a tres asistencias y un gol en sus últimos 350 minutos en cancha, una producción destacada que refleja su influencia constante en el ataque.
Por otro lado, Liverpool ya acumula 51 goles en la temporada, con una distribución creativa bastante repartida. De hecho, los únicos jugadores que registran más de una asistencia entre ellos son Ekitike asistiendo a Wirtz (ante Wolves y Barnsley) y Wirtz devolviendo el favor a Ekitike (frente a Palace y Barnsley), lo que subraya la química puntual entre ambos dentro de un equipo con múltiples fuentes de gol.