El propio club confirmó la salida con un comunicado que reconoce sus logros:
"Arne se va con nuestra gratitud, con un título de Premier League en su haber, y con la certeza de que él y su familia siempre serán bienvenidos en Anfield."
— Liverpool FC
Le pese a quien le pese, Arne Slot ganó la Premier League en su primera temporada, además de el premio al Manager del Año.
También, llevó a Liverpool hasta la final de la Carabao Cup y logró dos clasificaciones consecutivas a la Champions League.
El comunicado oficial del club señalar que la decisión no fue fácil, y que no se trata de cuestionar su talento ni su trabajo, sino de considerar que el equipo necesita un rumbo diferente para seguir avanzando. Lo despidieron con gratitud, y con la promesa de que Slot y su familia siempre serán bienvenidos en Anfield.
¿Exactamente que provocó la salida de Slot?
Uno de los problemas más visibles del equipo esta temporada que acaba de concluir, fue su condición física. Este en realidad no puede atribuírsele directamente al entrenador neerlandés, ya que, tras el trágico fallecimiento de Diogo Jota contribuyó a que el equipo no tuviera la pretemporada que necesitaban. Además de esto, la interminable lista de lesiones impidieron que el equipo funcionara como una unidad consolidada y Slot nunca pudo definir un 11 inicial concreto.
Otro punto en contra fue la falta de intensidad emocional. Al fanático del fútbol moderno le atraen las figuras sobre-emocionales, basta ver qué tipo de contenido genera más vistas en YouTube, con fans de otros clubes y sus reacciones desmedidas ante cada resultado.
Hoy en día parece que el entrenador ideal es el que grita, salta, corre y monta un espectáculo desde la banda. Slot no era eso, y aunque no constituye ningún pecado técnico, pesa en la percepción.
En cuanto a los jugadores, se habló mucho de un descontento en los vestidores aunque públicamente nadie se quejó, pero nadie, (ni si quiera la cuenta esa chafa que sigues en Instagram), sabe la verdad.
El capítulo Salah merece su párrafo aparte. Su comportamiento desde mediados de temporada puso a Slot en una posición imposible pues al incluirlo en el once, el vestuario observaba cómo una figura de peso lo desafiaba abiertamente; si lo dejaba fuera, arriesgaba perder el respaldo de los que son más fans de Mo Salah que de LFC. Un callejón sin salida.
Y el rendimiento de Salah esta temporada no es responsabilidad de nadie más que de él mismo, aunque tampoco debería sorprender a nadie. La edad no perdona, y los números simplemente acompañaron lo que era inevitable.
Finalmente, las incorporaciones del verano pasado no fueron malas en sí. Los jugadores suelen necesitar al menos una temporada para encontrar su identidad cuando llegan a una liga y un país nuevo. Eso, quizás, debió haberle dado más tiempo a Slot. Pero ya sabemos cómo funcionan estas cosas.
Me gustaría poder decir que la salida de Slot es bien merecida y que siempre recibió el apoyo incondicional de todos y cada uno de los fans del Liverpool. Que si falló, fue porque no logró imponer su filosofía futbolística en el equipo. Tristemente, siento que el descontento, por más coherente o incoherente que quieras verlo, tuvo un peso enorme en su inesperada salida.
Liverpool no se deshace de entrenadores que ganan la liga. Pero los tiempos cambian.