Probablemente hayas escuchado por ahí que Liverpool tuvo un muy mal partido en su victoria de 1-0 ante Nottingham Forest. Sin embargo, los números cuentan otra historia. Lo que sí es indiscutible es que Forest dominó el primer tiempo.
A excepción de la oportunidad de Hudson-Odoi en los primeros minutos y un excelente bloqueo de Szoboszlai sobre un remate de Gibbs-White desde el borde del área, los locales no generaron situaciones realmente peligrosas. Sus otros 11 remates antes del descanso sumaron apenas 0.35 xG, y Liverpool no estaba siendo dominado defensivamente.
Comenzando la segunda parte, los Reds mejoraron notablemente al lograr cuatro remates en los primeros diez minutos, duplicando con eso lo producido en toda la primera mitad. Tanto Gakpo como Salah tuvieron un partido sin destacar, aunque de ambos naciera la primera gran ocasión del equipo, que terminó en los pies de Curtis Jones. El egipcio, que venía de una actuación más sólida ante Brighton, no logró generar peligro real pese a acumular muchos balones por el flanco derecho. Su cara de confusión al ser sustituido llamó la atención. ¿Qué esperabas, Mo?
Rio Ngumoha, ingresado en el minuto 77, generó más xA (asistencias esperadas) que cualquier otro jugador en cancha (0.42), y su participación desencadenó el loco final del partido.
Muchos apuntaron al hecho de que Forest es 17° en la liga para justificar el argumento de lo mal que jugó Liverpool. Pero eso simplifica demasiado la realidad. Opta los ubica como el 26° mejor equipo del mundo, y en la Premier League de hoy, no hay rivales fáciles, pregúntenle al campeón wannabe. Si tomamos en cuenta el hecho de que Forest tuvo un partido a mitad de semana en Europa, Liverpool debería haber manejado el encuentro con mayor autoridad. Pero las estadísticas nos dicen que fue un ganador merecido.