El Liverpool retomó el camino de los tres puntos con una victoria 2-0 ante el Fulham en Anfield con dos increíbles anotaciones de Río Ngumoha y Mo Salah.
Durante los primeros 20 o 25 minutos, los Reds nos dieron buen movimiento de balón, presencia en zonas peligrosas y una sensación de control. Pero luego vino lo de siempre. El Fulham empezó a crecer, Liverpool perdió el hilo del partido, y esa tensión tan familiar comenzó a instalarse en las gradas. Slot lo reconoció en su conferencia post-partido que:
hay un patrón que todos conocemos, y casi siempre termina en gol en contra
Esta vez, sin embargo, el guión cambió, pues Ngumoha apareció exactamente en ese momento de vulnerabilidad para abrir el marcador con un tremendo golazo.
Cinco minutos después llegó el segundo. Salah, con esa capacidad suya para aparecer en el momento justo, definió de primera con una calidad innegable. Fue su sexto gol en la Premier de esta temporada.
Estadísticamente, el partido estuvo mucho más parejo de lo que refleja el marcador, con posesión casi al 50/50, el Fulham con más remates en total, y un partido que se jugó hasta el final. Pero Liverpool fue más efectivo en los momentos clave, y eso terminó siendo suficiente.
Ya para el segundo tiempo, Liverpool salió con un poco más de calma. Con el próximo encuentro ante el PSG, Slot eligió administrar la energía de manera inteligente antes que buscar más goles.
Dicho esto, hay cosas que preocupan. El mediocampo no termina de funcionar bien. Hubo situaciones donde Smith Rowe apareció solo en el área sin que nadie asumiera la responsabilidad de marcarlo, y eso no es un problema de cansancio: es falta de organización. Tampoco se ve solidez al salir desde atrás, ni claridad consistente en el último tercio. El rival llegó con demasiada facilidad por los costados y por el centro en varios momentos.
Pero al final de temporada, Slot tendrá que sentarse con los de arriba y ser muy honesto, llevamos demasiado tiempo en modo supervivencia. Si sigue en el cargo, (creo y aún espero que así sea), tendrá decisiones difíciles que tomar.